martes, 14 de abril de 2009

Caprichoso Sol


Un dia de Verano el Sol cansado de perseguir a la Luna le propuso... deja de girar al rededor de la tierra.... de alguien que ni siquiera te mira, te hace menos y te ve muy poquita cosa y unete a mi.... mira que soy grande fuerte y muy pero muy caliente... La Luna con desden miro al Sol... y simplemente se puso a suspirar... despues de un uno o dos minutos de mirarlo profundamente a los ojos le dijo... Por que quieres que me una a ti... si siempre he estado dentro de ti... dando vueltas y vueltas tambien al rededor tuyo... no sera que el que me mira con desden y me hace de menos desde muchos años atras... eres tu?... que en todos estos años no habias puesto tus rayos en mi... no fue hasta que los enamorados de la tierra empezaron a dedicarme poesias hermosas a mi y no a ti... te encelaste y ahora quieres de nuevo la atencion para ti... pobre Sol... no te has dado cuenta que siempre he estado aun lado tuyo girando, girando y tu siempre tan altivo creyendote el centro del universo...

3 comentarios:

Zully Ellyane dijo...

Cierto amiga y a veces somos luna y a veces somos sol.. y habemos quienes solo sabemos ser luna y hay quienes solo saben ser sol... que cosas... espero que sepamos la diferencia y saber como actuar al respecto de cada situación..

Un beso preciosa!! =)

YAYOMAN dijo...

no pues hay que tratar de ser sencillo como la luna.

seria un mundo mejor.

saludos.

Sergio dijo...

Laury no me molesta que me digas Checo, así me dicen desde pequeño.

Son bellos los dos elementos: la luna y el sol, aunque los románticos prefieren la luna, yo no cambio nada por los hermosos rayos del sol.

Te dejo una bella poesia al sol de Alfonso Reyes

SOL DE MONTERREY

No cabe duda: de niño,
a mí me seguía el sol.

Andaba detrás de mí
como perrito faldero;
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

Saltaba de patio en patio,
se revolcaba en mi alcoba.
Aun creo que algunas veces
lo espantaban con la escoba.
Y a la mañana siguiente,
ya estaba otra vez conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

(El fuego de mayo
me armó caballero:
yo era el niño andante,
y el sol, mi escudero.)

Todo el cielo era de añil;
Toda la casa, de oro.
¡Cuánto sol se me metía
por los ojos!
Mar adentro de la frente,
a donde quiera que voy,
aunque haya nubes cerradas,
¡oh cuánto me pesa el sol!
¡Oh cuánto me duele, adentro,
esa cisterna de sol
que viaja conmigo!

Yo no conocí en mi infancia
sombra, sino resolana.-
Cada ventana era sol,
cada cuarto era ventanas.

Los corredores tendían
arcos de luz por la casa.
En los árboles ardían
las ascuas de las naranjas,
y la huerta en lumbre viva
se doraba.
Los pavos reales eran
parientes del sol. La garza
empezaba a llamear
a cada paso que daba.

Y a mí el sol me desvestía,
para pegarse conmigo,
despeinado y dulce,
claro y amarillo:
ese sol con sueño
que sigue a los niños.

Cuando salí de mi casa
con mi bastón y mi hato,
le dije a mi corazón:
-¡Ya llevas sol para rato!-
Es tesoro – y no se acaba:
no se acaba – y lo gasto.
Traigo tanto sol adentro
Que ya tanto sol me cansa.-
Yo no conocí en mi infancia
Sombra, sino resolana.

Espero me mandes el libro de Jorge Bucay por correo: queco_2001@yahoo.com